jueves, 10 de julio de 2014

TEMA 2 HACIA UNA GESTIÓN PARTICIPATIVA Y DEMOCRÁTICA

2 HACIA UNA GESTIÓN PARTICIPATIVA Y DEMOCRÁTICA

Son varios los miembros que conforman la institución escolar (profesores, padres y madres, alumnos, etcétera). Para conseguir una gestión participativa y democrática de la escuela.
2.1.1. ¿QUÉ SE ENTIENDE POR GESTIÓN?
La palabra gestión es actualmente una de las más utilizadas cuando se trata de describir o analizar el funcionamiento de las escuelas. Así, frecuentemente, leemos u oímos frases como:
• "... Los docentes y las familias de los alumnos deberíamos implicarnos de forma comprometida en la gestión de la escuela".
• "... Una gestión eficaz requiere que las personas que ocupan cargos directivos tengan una formación específica".
• "... La gestión de la escuela debe ser participativa y democrática".
En cualquier caso, la palabra gestión sugiere inmediatamente actuación. Tiene siempre una dimensión dinámica y, además, necesita ser acompañada de un referente, de una especificación que la complemente.
POR ESA RAZÓN NOS REFERIMOS O HABLAMOS DE GESTIÓN DE DIFERENTES TIPOS:
• De recursos humanos.
• Administrativa.
• Del patrimonio.
 • Del paisaje.

¿qué es la gestión escolar?
¿quién o quiénes gestionan o deberían gestionar las escuelas?
¿en qué consiste gestionar?

ALGUNAS CONCEPCIONES DEL TÉRMINO GESTIÓN
Veamos, en primer lugar, algunas formas de entender el vocablo y cuál es el significado que proponemos.
GESTIÓN

TAREAS

PERSONAL
Administración material
Ámbito administrativo: economía, documentación y burocracia
Administrativos profesionales o profesores con cargo similar.
Función directiva

Las propias de la dirección y la coordinación (unipersonales).
Director y subdirector del centro.
Encargo (centralista)

Encaminadas a conseguir una serie de objetivos definidos previamente fuera del equipo.
Ejecutores del encargo por delegación.

Democrática y participativa

Tareas que pretenden conseguir los objetivos
Previamente definidos por el grupo que las implementa.

Todo el equipo docente.

LA GESTIÓN COMO ACCIÓN Y EFECTO DE LA ADMINISTRACIÓN MATERIAL DE LA ESCUELA
Bajo este enfoque se conciben como tareas gestoras, únicamente las que tienen que ver con el ámbito administrativo, es decir, las correspondientes a la economía, la documentación y la burocracia: registros, archivo de documentos, certificaciones, inventarios, mantenimiento de la planta física de la escuela, etcétera.
LA GESTIÓN COMO CONJUNTO DE ACTUACIONES PROPIAS DE LA FUNCIÓN DIRECTIVA
Esta concepción interpreta la gestión como el conjunto de acciones que se desarrollan en la escuela y se atribuyen a las personas que desempeñan los cargos de órganos unipersonales de gobierno: dirección y subdirección.
LA GESTIÓN COMO TAREA QUE SE REALIZA POR ENCARGO
Tradicional y comúnmente se ha entendido la gestión como un proceso que se desarrolla a partir de la iniciativa de alguien o de un grupo, que define unos objetivos y encarga a otro u otros que los consigan, proporcionándoles unos recursos determinados.

Los sistemas escolares fuertemente centralistas suelen promover esta última forma de concebir la gestión. Favorecen que las escuelas sean muy heterónomas y dependientes, ya que las grandes decisiones didácticas y organizativas se toman fuera de la institución, en las instancias centrales, mediante currículos cerrados y una legislación uniformista y limitadora. De esta manera, lo único que pueden hacer los establecimientos escolares es ejecutar lo que se les encarga que hagan desde las autoridades educativas centrales nacionales o estatales.

HACIA UNA GESTIÓN DEMOCRÁTICA Y PARTICIPATIVA
Digamos, antes de seguir más adelante, que entendemos la gestión escolar como el conjunto de acciones orientadas hacia la consecución de unos objetivos, que se desarrollan en las diversas áreas de actividad del centro y en cuyo diseño y evaluación participan, en alguna medida, las personas encargadas de implementarlas.
DESARROLLO DEL PROCESO GESTOR
MOVILIZAR RECURSOS
PLANIFICAR ACCIONES
EVALUAR PROCESOS Y RESULTADOS


• Movilizar recursos (personas, tiempo, dinero, espacios, materiales, etcétera).
• Planificar acciones: distribución de tareas y responsabilidades, dirección, ejecución, coordinación, control.
• Evaluar procesos y resultados.
Si tenemos en cuenta la validez del modelo de gestión basado en la participación democrática, podemos afirmar que:
• Este conjunto de actuaciones sobrepasa el ámbito de la simple administración material de la institución educativa.
Abarca también tareas relativas al diseño e implementación del currículo del establecimiento, a la toma de decisiones en sus órganos de gobierno, a la motivación del equipo de profesores y profe- soras, a la resolución de conflictos, etcétera. La gestión, por tanto, no queda únicamente, en manos del personal administrativo.
• Intervención de toda la comunidad educativa.
Todos los miembros de la comunidad educativa, en función de sus capacidades y competencias pueden intervenir en la gestión de la escuela. En el caso de los docentes, la participación en la gestión es inherente al desempeño de su trabajo profesional. En el caso de los demás miembros de la comunidad educativa, su intervención en los procesos de gestión está legitimada, además, por las funciones que establece la normatividad en materia de educación en nuestro país.
• Las personas que definen y ejecutan los objetivos deben ser las mismas.
No se puede entender la gestión de una institución escolar como un encargo que simplemente debe ejecutarse siguiendo la orden de otros que están fuera de ella. En una escuela cada vez más autónoma, la gestión más eficaz en contra de las concepciones tradicionales será aquella que permita definir los objetivos y la tarea a las mismas personas que más adelante habrán de actuar tratando de alcanzarlos.
• El órgano de gestión no está formado exclusivamente por la dirección.
Identificar exclusivamente como órgano de gestión a la dirección o al equipo directivo de la escuela parece poco adecuado, ya que excluye de las tareas gestoras a otros profesionales y estamentos, a la vez que es impropio de una realidad educativa en la que:
- Se pretende conseguir que los docentes sean protagonistas de su propia práctica profesional y responsables de las decisiones que se toman en la escuela, bien tengan éstas que ver con la metodología didáctica, la administración de los recursos materiales o económicos o el gobierno general de la institución. En la gestión, por lo tanto, participan todos y todas, aunque en grados y formas diferentes en función de cada ámbito (académico, administrativo, de gobierno, etcétera).
- Resulta anacrónico un modelo organizativo que no tenga en cuenta la participación de todos los miembros de la organización en las labores de planificación, ya que es un factor clave para implicarlos en la asunción de los objetivos y en la ejecución de las tareas, que después deberán llevar a cabo.
- Se constata que en la mayoría de las organizaciones que funcionan satisfactoriamente, existe en la actualidad una diferenciación muy baja entre los órganos que tradicionalmente se denominaban de línea (en ellos reside la autoridad formal) y de staff (unidades de carácter técnico o de apoyo). Lo que en otras épocas se admitía como parcelas de actuación exclusivas de determinadas personas o grupos (planificar, implementar, evaluar, etcétera) pierde sentido en organizaciones que deben utilizar la flexibilidad de su estructura como estrategia para dar respuesta a una realidad social muy dinámica, de la que reciben múltiples requerimientos.
- El consenso resulta imprescindible y éste no resulta posible sin participación, si los docentes no se sienten protagonistas de su propio trabajo o si los padres y madres y, en su caso los estudiantes no perciben que sus voces son escuchadas o que su derecho a estar informados no se respeta.
- Los procedimientos de evaluación externa del rendimiento de las escuelas son muy ambiguos y, como consecuencia, resulta fundamental que desde dentro de éstas se ponga el énfasis en establecer sus propias regulaciones y en desarrollar procesos de evaluación formativa interna.
Estos procesos abren aún más la posibilidad de trabajo colaborativo en el que la distinción y diferenciación jerárquicas son accesorias.
A modo de resumen, las características del modelo democrático serían:
CARACTERÍSTICAS
DEL MODELO DEMOCRÁTICO

Va más allá de la administración material
Interviene toda la comunidad educativa
Las mismas personas definen y ejecutan
El órgano de gestión no debe estar formado exclusivamente por la dirección
Involucrando a los docentes
Flexibilizando la estructura
  Participando y consensuando
Evaluando internamente
2.1.2. UN INSTRUMENTO PARA ANALIZAR LA GESTIÓN DE LAS ESCUELAS
El modelo que presentamos para analizar la gestión de las escuelas está compuesto por tres componentes:
• Los ámbitos son las parcelas o áreas de intervención en las que pueden agruparse tareas de naturaleza homogénea.
• Los agentes son las personas e instituciones que intervienen o tienen la posibilidad (legal o efectiva) de intervenir. A los agentes señalados en el cuadro anterior se podría añadir, por ejemplo, la titularidad de la institución (la entidad que es su propietaria), en el caso de las escuelas privadas.
• Las funciones generales, que delimitan la intervención en el proceso gestor, a la vez que constituyen etapas de ese mismo proceso. Esas funciones son tres:
PLANIFICACIÓN
MPLEMENTACIÓN
Procesos de:
• Detección y análisis de necesidades.
• Evaluación de recursos.
• Determinación de objetivos.
• Asignación de tiempos.
• Determinación de responsables.
Actuaciones de:
Puesta en marcha del plan, procesos de evaluación.

CONTROL

En la siguiente figura se exponen los componentes de la gestión escolar.
Gestión escolar: ámbitos, agentes y funciones generales.

ÁMBITOS
AGENTES
FUNCIONES GENERALES

Académico
Docentes

Planificación

Administrativo
Equipo directivo

Implementación

Gobierno institucional
Padres y madres

Control

Servicios

Alumnos

Recursos humanos y
sistema relacional
Personal de administración y servicios


(*) En el caso de las instituciones privadas

(*) Representantes de entidades locales:
alcaldías, grupos sociales


Entidad titular (propietaria)


PROCESOS COMUNES EN LA MAYORÍA DE LAS ESCUELAS
• Elaboración del PEI (Proyecto Educativo Institucional).
• Seguimiento del cumplimiento de los acuerdos tomados en las reuniones.
• Mejora del funcionamiento de la tienda escolar. • Motivación de los maestros.
• Establecimiento de unas normas internas para regular la convivencia en la escuela.
PROCESOS CARACTERÍSTICOS DE DIFERENTES NIVELES EDUCATIVOS
• Desarrollar y evaluar el proceso de adaptación de los niños y niñas en el período de inicio de curso (Educación preescolar).
• Implementar metodologías pertinentes para favorecer la comprensión lectora de los alumnos (Educación primaria).
• Organizar una semana cultural (Educación secundaria).
• Implementar las prácticas del alumnado en las empresas de la zona (Educación secundaria).
La combinación de los tres elementos del modelo sugiere plantear las siguientes cuestiones en cada caso:
• ¿Con qué ámbito se identifica preferentemente la actuación que va a desarrollarse?
• ¿Quién o quienes deberían intervenir? (Agentes).
• ¿Cuáles podrían ser sus funciones?
• ¿En qué momento?
• ¿Con qué nivel de participación?
Las respuestas a estas preguntas ayudarán a que nuestros procesos gestores estén mejor fundamentados y a que nuestras decisiones individuales y colectivas estén orientadas por criterios justificados de manera más sólida. También nos ayudarán para conocer los límites de nuestros propósitos y de nuestros recursos.
Responda a las siguientes preguntas:
• Ámbitos.
• Agentes.
• Funciones generales.
¿Cómo interactúan entre ellos?
¿Cómo nos ayudan a reconocer las limitaciones de la gestión escolar?
2.2 CON RELACIÓN AL MODELO DEMOCRÁTICO
debe ser coherente con procesos gestores que asumen principios participativos y democráticos. Sin embargo, regirse por esos principios supone admitir también determinadas posibilidades y limitaciones que condicionan el funcionamiento de la escuela.
Como todos sabemos, los modelos democráticos asumen todas las teorías que defienden que el poder y la toma de decisiones están compartidos entre algunos o todos los miembros de la institución.
Respaldan la convicción de que las organizaciones determinan sus políticas y toman sus decisiones a través de procesos de discusión guiados por el consenso.
Los enfoques democráticos son más adecuados en organizaciones donde hay un grupo significativo de profesionales especializados en el equipo.
Esos profesionales poseen la autoridad del experto, en contraste con la autoridad oficial asociada a los modelos formales, en los que predomina el poder de posición.
Además, los modelos democráticos defienden el derecho que tienen los miembros de un equipo a participar en los procesos de toma de decisiones junto con sus directivos.
Al mismo tiempo, los modelos democráticos también suponen que:
• Sus miembros tienen una representación formal en las diferentes unidades u órganos de gestión de la institución.
• Todos los miembros de la organización poseen un conjunto de valores comunes.
• Las decisiones surgirán tras un proceso de consenso o compromiso, más que de la división o del conflicto y que las consultas informales, por tanto, no constituirían un auténtico enfoque democrático.

Los modelos democráticos comparten con los formales que la estructura de la organización es un hecho objetivo que tiene un claro significado para todos los miembros de la institución. La mayor diferencia radica en cómo se conciben las relaciones entre los diferentes miembros de la estructura: relaciones verticales, los formales: relaciones horizontales, los democráticos.
MODELOS FORMALES    MODELOS DEMOCRÁTICOS
Principales diferencias entre los modelos formales y los democráticos.

modelos formales
los democráticos
Poder de posición
Poder de experto
Relaciones verticales
Relaciones horizontales

2.2.1. Algunas limitaciones del modelo democrático

A pesar de su apariencia, el modelo tiene algunas limitaciones:
• Fuerte orientación normativa e idealista. Todas las teorías y modelos tienden a ser normativos, pero los enfoques democráticos lo son especialmente, ya que prescriben que el funcionamiento y la dirección de una institución deben basarse en el acuerdo.
• Promueve procesos de toma de decisiones, en ocasiones, lenta y voluminosa.
• Para que los procesos democráticos sean efectivos debe mantenerse la participación en un nivel adecuado. Una participación baja o una aceptación pasiva sistemática, por parte de una mayoría de los miembros de un equipo, supondrían una desvirtuación de las posibilidades del modelo.
• Promueve que personas especializadas en una área concreta participen activamente en otras áreas.

2.3 CREAR UN ESCENARIO DE PARTICIPACIÓN: PROPÓSITOS, PRINCIPIOS Y NIVELES
La participación de los miembros de la comunidad escolar en la gestión y, especialmente, de los padres y madres del alumnado, es una práctica sobradamente reconocida que se manifiesta en cualquier sociedad democrática, ya que la constitución y pervivencia de ésta se fundamenta sobre todo en el funcionamiento de los mecanismos de participación de los individuos y de los grupos sociales.
Por otra parte, concebimos el centro escolar como un sistema abierto, permeable y dependiente que desarrolla y cumple sus funciones, condicionado por la interacción de los elementos internos y los del entorno.
Así pues, la intervención de otros miembros de la comunidad escolar, además de los docentes, en los procesos gestores está suficientemente justificada y no únicamente por- que las leyes lo reconozcan explícitamente
A esa razón se añade el hecho de que la complejidad de la gestión de la escuela reclama la presencia numerosa de personas para que puedan colaborar, según sus capacidades y competencias.
Entendemos la participación en una escuela como la acción de intervenir en los procesos de planificación, ejecución o evaluación de determinadas tareas que se desarrollan en ella. Es, además, un instrumento eficaz para tratar de garantizar el cumplimiento adecuado del derecho fundamental a la educación que tenemos las personas.

2.3.1. PROPÓSITOS DE LA PARTICIPACIÓN
Los establecimientos escolares pueden promover procesos participativos orientados por las finalidades descritas en la figura 20.
Veamos con detenimiento cada una de ellas:
• Finalidad educativa: mediante el ejercicio de la participación se pretende preparar y capacitar a los miembros de la comunidad escolar y no solamente a los alumnos, para la democracia, la autonomía y la libertad responsable.
• Finalidad gestora: entendida como la contribución en las tareas de organización, funcionamiento y gestión de la escuela.
• Finalidad de colaboración en la toma de decisiones curriculares: se trata de ayudar a que los docentes lleven a cabo procesos de toma de decisiones compartidas y pertinentes, respecto a la planificación y desarrollo del currículo en la escuela.
• Finalidad de control social: permite intervenir a los colectivos no profesionales de la comunidad escolar en procesos de supervisión de la actividad general de la escuela, en los aspectos administrativos y docentes.
• Finalidad de interiorización del Proyecto Educativo Institucional: mediante el ejercicio de la participación se contribuye a conocer y asumir los valores y objetivos de la institución, a ayudar a desarrollarlos y a aumentar la motivación y el sentimiento de pertenencia de sus miembros.




FINALIDADES

Gestora
Educativa
Toma de decisiones compartida
Control social
Interiorización PEI

2.3.2. Principios Una participación eficaz y satisfactoria debería estar caracterizada por los principios de:
• Corresponsabilidad.
• Cooperación.
• Coordinación.
• Autoridad.
• Democracia.

Debería también hacer compatibles dos tipos de participación:
• Directa: sin intermediarios (mediante la participación del alumnado en una asamblea de aula o de los docentes en el Consejo de maestros, por ejemplo).
• Indirecta: a través de representantes, como sería el caso de los padres y madres o de los docentes presentes en comités, comisiones o grupos de trabajo.

2.3.3. Los niveles de participación

Los niveles de participación de los diferentes miembros de la institución pueden ser varios.
Podemos identificar desde el nivel de información que sería el requisito mínimo que exige la participación, hasta el de autogestión, como expresión de la participación en un grado máximo.
Veamos los niveles a través del ejemplo de una situación escolar en la que los docentes y los padres y madres de los estudiantes están involucrados en un proceso participativo.
Si representamos todos estos niveles, relacionando las posibles interacciones entre los docentes de la escuela (estamento "A") y los padres y madres de los alumnos (estamento "B").

Siguiendo con el ejemplo, los padres y madres podrían participar en estos niveles:
• Información (A). Siendo informados respecto a decisiones que ya se han tomado en la escuela, por ser competencia de los docentes.
• Consulta no vinculante (B). Siendo consultados con relación a decisiones que no les competen pero de las que los docentes desean saber su opinión. Los resultados de la consulta, en este nivel, no son vinculantes para la persona u órgano que consultó y que finalmente deberá tomar las decisiones.
• Consulta vinculante (C). Siendo consultados, advirtiendo al hacerlo que los resultados de la consulta serán tenidos en cuenta e influirán decididamente en la decisión que se tome.
• Trabajo en comisión técnica (D). Trabajando en una comisión técnica o grupo "ad-hoc", junto con profesores u otro personal del centro, con el fin de analizar problemas, elaborar pro- puestas, discutir alternativas o elaborar informes, pero sin que puedan tomar decisiones ejecutivas sobre los temas tratados.
• Trabajo en comisión de gobierno (E). Como miembros de pleno derecho de un equipo, órgano o unidad que puede tomar decisiones ejecutivas que afectan a la organización o al funcionamiento de la institución. Sería el caso de los Consejos Directivos Escolares, en los que una representación de los padres y de los alumnos pueden participar decidiendo colegiadamente.
• Delegación (F). Como estamento que toma decisiones autónomamente respecto a tareas que, por delegación, le han sido traspasadas y conferidas, aunque la responsabilidad de la ejecución de esas tareas siga teniéndola el estamento docente siguiendo con nuestro ejemplo (la responsabilidad no se puede delegar). Sería el caso de la gestión de algunos servicios gestionados totalmente por las familias (la mejora del edificio escolar, por ejemplo) o el desarrollo de actividades extraescolares de carácter complementario o asistencial.
• Autogestión (G). Como estamento que desarrolla tareas sobre las que puede tomar decisiones ejecutivas respecto a su planificación, desarrollo y control y que, además, asume también la responsabilidad que se derive de ellas. Promover actividades extraescolares que complementen y respalden la formación de los alumnos, o la distribución de refrigerios escolares por parte de los padres y madres, serían ejemplos de este nivel de participación.
Este mismo esquema para analizar la participación podría utilizarse cambiando los protagonistas.
El equipo directivo, como veremos más adelante, es una instancia ideal para promover la participación en la escuela:
• Por una parte, identificándose con un estilo de dirección basado en el grupo, integrador; tratando de encontrar el difícil equilibrio entre la atención a la tarea y a las personas.
• Por otra, sirviendo, con su ejemplo, como modelo de actuación colaborativa entre sus componentes, ante el grupo de docentes y la comunidad educativa.
Lea con atención y repase mentalmente los conceptos:
• Propósitos. • Principios. • Niveles.
¿Cómo deben ser para que la participación sea eficaz y satisfactoria?

El equipo directivo, como veremos más adelante, es una instancia ideal para promover la participación en la escuela:
• Por una parte, identificándose con un estilo de dirección basado en el grupo, integrador; tratando de encontrar el difícil equilibrio entre la atención a la tarea y a las personas.
• Por otra, sirviendo, con su ejemplo, como modelo de actuación colaborativa entre sus componentes, ante el grupo de docentes y la comunidad educativa.
Lea con atención y repase mentalmente los conceptos:
• Propósitos. • Principios. • Niveles.
¿Cómo deben ser para que la participación sea eficaz y satisfactoria?

2.4.1. RECORDEMOS DÓNDE ESTAMOS Y A QUÉ NOS DEDICAMOS
La educación escolar es una tarea que los docentes realizan por delegación de los padres y madres de sus alumnos.
Al poner a sus hijos bajo la tutela de los docentes las familias expresan un acto de confianza, ya que hacen entrega de un ser muy querido con la esperanza de que le se le ayude a desarrollar unas capacidades que ellos, por falta de preparación o de tiempo, no son capaces de ejercer adecuadamente.
Aunque también, desafortunadamente, en algunos casos se diría que el hecho de entregar los hijos a la escuela forma parte de una ceremonia de renuncia o de abandono que lleva a la despreocupación y a la inhibición de las familias.
Es bien evidente y conocido de todos, que los padres cada vez abdican más de su función como personas que deben socializar a sus hijos y de ser quienes deben preocuparse, en primer lugar, de cultivar en ellos los hábitos personales y sociales.
Esas tareas las han transferido a la escuela durante estos últimos años
2.4.1. RECORDEMOS DÓNDE ESTAMOS Y A QUÉ NOS DEDICAMOS
La educación escolar es una tarea que los docentes realizan por delegación de los padres y madres de sus alumnos.
Al poner a sus hijos bajo la tutela de los docentes las familias expresan un acto de confianza, ya que hacen entrega de un ser muy querido con la esperanza de que le se le ayude a desarrollar unas capacidades que ellos, por falta de preparación o de tiempo, no son capaces de ejercer adecuadamente.
Aunque también, desafortunadamente, en algunos casos se diría que el hecho de entregar los hijos a la escuela forma parte de una ceremonia de renuncia o de abandono que lleva a la despreocupación y a la inhibición de las familias.
Es bien evidente y conocido de todos, que los padres cada vez abdican más de su función como personas que deben socializar a sus hijos y de ser quienes deben preocuparse, en primer lugar, de cultivar en ellos los hábitos personales y sociales.
Esas tareas las han transferido a la escuela durante estos últimos años
2.4.3. ¿QUÉ SE PUEDE HACER?
Si se parte del convencimiento anterior, los docentes y directivos escolares deberíamos encontrar caminos, prácticas o procedimientos que lo hagan posible. Para ello proponemos:
• Revisar ciertas culturas y creencias instaladas en la escuela, como requisitos para alcanzar lo que se pretende.
• Considerar que se puede participar en diversos grados o niveles y que ninguno de ellos es desdeñable.
• Analizar otros beneficios de la participación de las familias, no sólo para el mejor desarrollo de nuestros proyectos de innovación escolar, sino también para el mejor funcionamiento de toda la institución, en general.






REVISEMOS LAS CULTURAS Y CREENCIAS
A menudo las opiniones que tenemos respecto a la participación de los padres en las tareas escolares denotan una prevención o desconfianza no siempre justificadas.
"Que cada uno actúe en su terreno: ellos en la casa y nosotros en la escuela, no mezclemos las cosas", o "los padres no entienden de lo nuestro, no tienen nuestra preparación y no tienen por qué fiscalizarnos"; suelen ser ejemplos de manifestaciones de docentes más temerosos de mostrar abiertamente y dar a conocer cuál es su trabajo y cómo lo hacen y no consecuencias de malas experiencias de colaboración con las familias.

Múltiples evidencias demuestran que se puede colaborar satisfactoriamente con ellas si se saben negociar las finalidades, los roles de cada una de las partes y los límites.

Otro convencimiento, sólidamente instalado en muchas culturas escolares, es que sólo hay que contar con las familias para los momentos de crisis, para que ayuden y apoyen:

• Reivindicaciones, para conseguir, por ejemplo, mayores y mejores recursos.

• Cuando se les pide aportaciones económicas.

• Para participar en momentos que corresponden a acontecimientos, tales como la celebración de efemérides, fiestas o conmemoraciones en el centro que, a veces, tienen un desarrollo muy poco coherente con los objetivos de la educación escolar.

Los padres, sin duda, son capaces de hacer otras cosas por sus hijos más allá de apoyar la justa reivindicación, ayudar económicamente o estar presentes en las celebraciones festivas.

Conviene hacer un acto de fe, creer en que las familias son capaces de entender y ayudar satisfactoriamente en los procesos educativos que compartimos con sus hijos, desarrollando tareas más relevantes.

También convendría preguntarnos si, tal vez, no estarán un poco cansadas las familias de que siempre les reclamemos para aquellos servicios que son, en algunos casos, indicios de una consideración baja hacia ellas.

¿Nos hemos detenido a pensar o les hemos preguntado abiertamente si ésa es la participación que realmente desean?





LOS MODOS DE PARTICIPACIÓN
Las familias pueden, efectivamente, participar con nosotros en el proceso educativo de sus hijos de maneras mucho más relevantes y motivadoras.
Los padres empiezan a participar cuando reciben información frecuente y precisa sobre el progreso de sus hijos, sobre las prácticas educativas y gestoras que tienen lugar en la escuela y cuando, a su vez, pueden informar a los maestros de la acción educadora que desarrollan en sus familias, porque la escuela pone a su disposición los canales y mecanismos que lo facilitan.













Algunos de estos canales, pueden ser:
• La información sostenida y pertinente ha hecho posible que muchas familias entiendan los planteamientos y proyectos de la escuela (PEI, proyectos específicos, etcétera) y que colaboren en su desarrollo.
Se ha conseguido, además, que acepten de buen grado hechos que podrían parecer irregulares: ¿cómo van a entender, por ejemplo, la ausencia de un docente a la escuela durante una tarde, porque debe asistir a un taller de capacitación, imprescindible para el desarrollo de un proyecto, si no tienen siquiera noticia de que la escuela participa en él?
• La consulta constituye otro mecanismo de participación que ayuda a que las familias tengan una intervención y un protagonismo mayor al que supone simplemente estar informado.
Un ejemplo de consulta que suele vincular a las familias con los proyectos de la escuela es el hecho de considerar las opiniones y visiones de los padres en los procesos de diagnóstico del centro. Cuando se trata de analizar las fortalezas y las debilidades de la escuela para identificar sus problemas principales, las fuentes de información más importantes, además de los propios docentes, los cuadernos de los alumnos o las estadísticas escolares, suelen ser las familias.
A través de ellas se pueden conocer mejor las circunstancias domésticas en las que viven los alumnos: cómo trabajan en sus casas las tareas escolares; cómo son ayudados o interferidos en ese trabajo; también qué es lo que más valoran las familias de la acción educativa y, sobre todo, qué esperan de la escuela y qué es lo que la escuela espera de ellas.
• Existen además, otras muchas maneras de fomentar la participación de las familias y de la comunidad en la escuela: constituir comisiones o grupos de trabajo de composición mixta, maestros junto con padres y madres, con el fin de analizar problemas, elaborar propuestas, discutir alternativas o elaborar informes, es una de ellas.
Las que propone Schmelkes (1992) enfatizan en:
 Dar a conocer el trabajo que los docentes desarrollan en el aula.
 Crear un ambiente familiar propicio al aprendizaje.
 Encontrar formas de apoyo especial de los padres a los alumnos rezagados y/o a los que presentan problemas especiales de aprendizaje.
 Involucrar también en los procesos de apoyo a la escuela de los jóvenes egresados de la primaria y la secundaria.
 Destacar el protagonismo que debe tener el Consejo Técnico en la promoción de todas estas estrategias.
OTROS BENEFICIOS DE LA PARTICIPACIÓN DE LAS FAMILIAS
A medida que las familias puedan gozar de algunas parcelas de participación en la gestión de la escuela, aumentará su protagonismo y su sentimiento de pertenencia; sentirán la escuela más suya y, seguramente, además de entenderla y valorarla mejor, serán sus primeras defensoras.
Por otra parte, si la imagen de la institución mejora, si la escuela goza de una buena imagen externa en la comunidad, los maestros estarán más implicados y motivados en su trabajo y aumentará su autoestima como profesionales y como personas.
RIESGOS DE LA PARTICIPACIÓN DE LAS FAMILIAS
Los posibles riesgos de la participación, como hemos sugerido antes, pueden controlarse sin gran dificultad, si se sabe definir las funciones y las zonas de competencia y las áreas de libertad de cada uno de los agentes que intervienen.
También, si se sabe reaccionar con rapidez ante quienes quieren utilizar la escuela con fines egoístas, o contrarios a los valores que se proponían en unas líneas más arriba, o ante quienes persiguen sólo sus intereses particulares.
 Ambas cautelas contribuirán a evitar malentendidos, actuaciones contradictorias y conflictos.
PARTICIPACIÓN DE LAS FAMILIAS
Revisar creencias y culturas


Niveles de participación

Beneficios
            Participación positiva         
Negociar finalidades, y límites

informaciones

Sentimiento de pertenencia
Participación relevante
No solo celebraciones y reivindicaciones

Consulta

autoestima docentes



Grupos de trabajo mixtos


PARTICIPACIÓN DE LAS FAMILIAS
Revisar creencias y culturas


Niveles de participación

Beneficios
            Participación positiva         
Negociar finalidades, y límites

informaciones

Sentimiento de pertenencia
Participación relevante
No solo celebraciones y reivindicaciones

Consulta

autoestima docentes



Grupos de trabajo mixtos


Desarrollar políticas de colaboración con las familias, en fin, requiere de voluntad, de tiempo disponible y de incentivos motivacionales suficientes. Participar en proyectos innovadores suele ser un estímulo, por su atractivo y potencialidades.

La motivación aumentará aún más si el proyecto se concibe como una tarea de todos: maestros, directivos y familias, en el grado que sea pertinente en cada caso, pero, también de las instancias supervisoras.
Es necesario que los procesos internos de innovación que se han iniciado en las escuelas sean ayudados y complementados desde fuera de ellas.
En esta tarea tienen un papel decisivo la asesoría pedagógica, desarrollando prácticas profesionales flexibles, creativas y de orientación pedagógica, que son las que hacen creíble al asesor y refuerzan su prestigio profesional, relegando los procedimientos administrativistas, burocráticos y reaccionarios que lo deterioran.

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